Colección 05 · Catamarca
Atlas de Contemplación
Entre las montañas de Catamarca, la mirada puede perderse en la inmensidad. Pero basta detenerse un poco para descubrir que ese paisaje no está quieto.

- Colección
- Habitantes del Silencio
- Territorio
- Catamarca
- Fotografía
- Joaquín Davalos
Entre las montañas de Catamarca, la mirada puede perderse en la inmensidad. Pero basta detenerse un poco para descubrir que ese paisaje no está quieto: hay vida que lo recorre, huellas que se cruzan sobre la tierra y animales que siguen su camino, ajenos a la mirada de quien los contempla.
Mirar de otra manera
A primera vista, quizás sean las formas de las montañas, los colores de las piedras o la amplitud del horizonte lo que nos deja sin palabras. Pero cuando la mirada se detiene un poco más, empiezan a aparecer otras presencias. Animales que recorren esas extensiones, que se alimentan, descansan y se desplazan siguiendo los ritmos de un entorno que les pertenece mucho antes de que alguien se detenga a contemplarlo.
En esos paisajes, la fauna no es un detalle que completa la escena. Es parte de su existencia. Cada animal tiene sus propios recorridos, sus tiempos y sus formas de habitar la tierra. Y comprenderlo nos invita a mirar de otra manera: no como quien observa algo lejano que está allí para ser admirado, sino como quien reconoce una vida que merece ser respetada en su propio espacio.
También hay personas que comparten ese territorio con los animales, que conocen sus ciclos, que los encuentran como parte de su vida cotidiana y que construyen con ese entorno una relación que merece ser escuchada y comprendida. En esa convivencia hay saberes, afectos y maneras de vincularse con la tierra que no siempre alcanzamos a percibir desde afuera.
Quizás por eso, contemplar una escena de estos lugares puede despertar tantas sensaciones. Podemos imaginar el frío de la altura, el silencio de una tarde o la libertad de caminar por una extensión que parece no tener fin. Podemos sentir el deseo de estar allí, aunque sea por un instante. O experimentar algo más sencillo y profundo: gratitud por saber que esa vida existe, que esos animales siguen recorriendo su territorio y que todavía hay lugares capaces de recordarnos que el mundo es mucho más amplio que nuestra propia experiencia.
Habitantes del Silencio nace de esa manera de mirar. De la intención de acercarnos a esos otros habitantes de Catamarca y reconocer en ellos algo más que una presencia dentro del paisaje.
Tal vez no podamos escuchar los sonidos de ese lugar ni sentir el aire de la montaña a través de una imagen. Pero podemos detenernos frente a ella, observar sus detalles y permitir que despierte nuestra imaginación. Por unos momentos, la distancia se vuelve un poco más pequeña y el paisaje encuentra otra forma de acompañarnos en la vida cotidiana.
Porque hay territorios que nos sorprenden por su apariencia, pero permanecen en nosotros por todo aquello que nos permiten descubrir.
Este recorrido es lo que se abre al escanear el QR de la pieza.

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