Colección 01 · Puna de Catamarca, Salta y Jujuy
El Origen del Fuego
Volcanes, salares y montañas que conservan las huellas de un origen que aún puede contemplarse.

- Colección
- Set I · El Origen del Fuego
- Paisajes
- Seis
- Provincias
- Catamarca · Salta · Jujuy
- Formato
- Posavasos de resina hechos a mano
Hay lugares donde la Tierra parece conservar la memoria de un tiempo que nunca conocimos. Los paisajes reunidos en este set nacieron donde la Tierra escribió algunos de sus capítulos más antiguos.
Donde el asombro sigue siendo una forma de mirar
Frente a estos paisajes es fácil detenerse, no para encontrar respuestas, sino para dejar que aparezcan las preguntas. El fuego, los minerales y el paso de millones de años dieron forma a escenarios que hoy despiertan asombro y curiosidad.
Paisajes como estos nos recuerdan que la Tierra también es una obra viva. Su conservación no solo protege una belleza natural excepcional, sino también la posibilidad de que las futuras generaciones puedan conocerla, contemplarla y aprender de ella.
Quizá sea esa la manera en que la naturaleza nos recuerda que todavía existen territorios donde el asombro sigue siendo una forma de mirar el mundo.
Los paisajes cambian con el paso del tiempo. También cambian quienes los contemplan.
Si este recorrido te invitó a detenerte, aunque solo fuera por un instante, entonces su propósito ya se ha cumplido.
Quizá los territorios invisibles nunca estuvieron ocultos. Solo esperaban una mirada dispuesta a descubrirlos.
Este recorrido es lo que se abre al escanear el QR de la caja.

Los seis paisajes del set
Cada posavasos es un lugar de Argentina, en el orden de la caja.
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Posavasos 01 Campo de Piedra Pómez Campo de Piedra Pómez
Hay paisajes donde el fuego ya no arde, pero nunca deja de estar presente.
Hace miles de años, antiguas erupciones volcánicas dieron origen al Campo de Piedra Pómez. Desde entonces, el viento esculpió lentamente cada una de sus formas, transformando una fuerza inmensa en un paisaje de extraordinaria delicadeza.
Sus tonos ocres, anaranjados y violáceos parecen conservar la memoria de aquel origen. El silencio, en cambio, recuerda que la naturaleza nunca deja de crear.
Como Área Natural Protegida, este paisaje nos recuerda también la importancia de preservar aquellos lugares donde la Tierra conserva su historia escrita en piedra, viento y tiempo.
Quizá por eso este sea el lugar donde comienza este recorrido. Porque, antes de toda creación, siempre existe una fuerza capaz de transformar el mundo.
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Posavasos 02 Cono de Arita Cono de Arita
Algunas formas transmiten una sensación de equilibrio difícil de explicar.
En medio del inmenso Salar de Arizaro, el Cono de Arita emerge con una forma casi perfecta, como si hubiera sido colocado allí por la propia Tierra. Su presencia serena contrasta con la inmensidad del paisaje y convierte el silencio en parte de la experiencia.
La naturaleza no siempre necesita imponerse para revelar su grandeza. A veces, basta una sola forma para dar identidad a todo un territorio.
Quizá no sea casual que, para los pueblos andinos, muchas montañas y volcanes fueran considerados lugares de profundo valor espiritual. Frente a paisajes como este, es fácil comprender por qué la naturaleza también podía ser vista como un espacio de encuentro entre la Tierra, la memoria y quienes la habitaban.
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Posavasos 03 Salinas Grandes Salinas Grandes
La inmensidad no siempre está vacía. A veces, es el lugar donde comienzan los descubrimientos.
En Salinas Grandes, el blanco del suelo y el azul del cielo dibujan un horizonte donde los límites parecen desaparecer. Sin embargo, este no es un paisaje vacío: es un territorio vivo, donde la sal continúa uniendo paisaje y vida cotidiana en las comunidades que habitan este territorio.
Caminar por este lugar es descubrir que la inmensidad también puede ser sencilla. Aquí, la naturaleza no busca deslumbrar con el exceso, sino con la pureza de sus formas.
Quizá por eso, frente a esta llanura infinita, comprendemos que contemplar también es una manera de detenernos, observar y descubrir que incluso los paisajes que parecen más simples aún guardan secretos por revelar.
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Posavasos 04 Ojo del Mar (Ojos del Salar) Ojo del Mar (Ojos del Salar)
Hay paisajes que parecen cambiar por completo con solo dar unos pasos. En medio de la inmensidad blanca de las Salinas Grandes, la Tierra sorprende con una paleta inesperada de ocres, dorados, turquesas y azules que parecen surgir donde menos lo imaginamos.
Conocidos también como Ojos del Salar, estos pequeños espejos de agua despiertan la sensación de estar frente a un paisaje que todavía guarda algo por revelar. Su presencia invita a detenerse, observar y aceptar que algunos de los misterios más profundos de la naturaleza no necesitan ser explicados para despertar asombro.
El recorrido hasta este lugar se realiza junto a guías de las comunidades originarias, cuya presencia recuerda que contemplar un territorio también es reconocer y respetar a quienes han convivido con él y han transmitido su conocimiento a lo largo del tiempo.
Quizá esa sea una de las formas más hermosas que tiene la Tierra de recordarnos que, incluso en los lugares que creemos conocer, siempre puede aparecer algo capaz de transformar nuestra manera de mirar.
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Posavasos 05 Ojos del Campo Ojos del Campo
Mucho antes de que existieran las primeras civilizaciones, estos paisajes ya estaban escribiendo su propia historia.
En el corazón del Salar de Antofalla, los Ojos del Campo emergen como pequeñas ventanas de agua en medio de un paisaje extremo. Sus colores —que van del naranja al azul profundo y al negro— revelan que incluso un mismo territorio puede expresar muchas formas de vida y de belleza.
Se cree que estas lagunas se originaron a partir de antiguos géiseres volcánicos. Bajo la superficie permanecen conectadas entre sí, recordándonos que, muchas veces, aquello que sostiene la vida también permanece invisible.
Hoy este lugar es estudiado por científicas y científicos argentinos porque conserva condiciones que ayudan a comprender cómo pudieron surgir las primeras formas de vida en nuestro planeta. Quizá por eso contemplarlo también sea una forma de acercarnos a nuestros propios orígenes.
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Posavasos 06 Ojo del Planeta Ojo del Planeta
Como si la propia Tierra levantara la mirada hacia el universo.
El Ojo del Planeta despierta la sensación de encontrarse frente a algo que siempre estuvo allí, esperando ser descubierto. Su forma casi perfecta y los colores que cambian con la luz, los minerales y la vida microscópica que habita en sus aguas invitan a contemplar aquello que escapa a toda explicación inmediata.
Aunque hoy se lo conoce como Ojo del Planeta, el entorno del Monte Pissis guarda una memoria mucho más antigua. Antiguos pobladores conocían esta región con el nombre de Pillanhuasi, que puede traducirse como «Casa del espíritu del fuego y de las montañas». Un nombre que recuerda que, mucho antes de que existieran los mapas, estos paisajes ya despertaban respeto, asombro y contemplación.
Hay lugares que parecen responder preguntas. Este, en cambio, nos recuerda el valor de seguir haciéndolas. Porque algunos de los mayores misterios de la Tierra no existen para ser resueltos, sino para mantener vivo nuestro asombro.
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